martes, 27 de enero de 2009

A propósito de las frideras

Por alguna razón, a pesar de que crecí en Villahermosa y de que soy hija, nieta, bisnieta (7/8) y tataranieta (¿14?/16) de tabasqueños, mis amigas más cercanas eran de otros lugares. Si acaso, tenían 50% de origen tabasqueño, o habían vivido siempre en Villa pero sus papás eran de algún otro lado. Esto me puso muy pronto en contacto con palabras y acentos distintos a los de mi familia 100% tabasqueña.
Esa temprana miniexperiencia bicultural me dejó una fijación con unas cuantas palabras. Como fridera, por ejemplo. En la cocina (más bien en la estufa) de mi infancia había sólo ollas y frideras. Tanto las cacerolas como las cazuelas y los sartenes se incorporaron tardíamente a mi vocabulario pasivo...e insisten en mantenerse ahí, con la posible excepción de los sartenes, a mi pesar.
Recuerdo que mis amigas y yo solíamos corregirnos mutuamente palabras como tomate (jitomate, aún hoy me cuesta ponerlo sin sentirme subyugada por el poder centralizado postmexica), repollo (col, ¿verdad, Ada?) y pavo (guajolote me sigue sonando tan raro como cuando estaba en la primaria). Es un misterio para mí por qué, a pesar de nuestro énfasis en la superioridad de nuestros respectivos modos de hablar regionales, Farida, Ana, Lucero, Ada y yo siempre respetamos la forma que las otras tenían de referirse a las frideras.
El otro día se me ocurrió buscar la palabra en el diccionario de la Real Academia. Estaba casi segura de que no aparecería. Mi enorme sorpresa fue encontrarla como un modismo ¡de Honduras! Eso me lleva a preguntarme si en el resto de Centroamérica, o por lo menos en Guatemala y -ya en México- en Chiapas también se usa la palabra.
Mi otro ciberhallazgo fue éste: "freidera. 1. f. Cuba. Cazuela de barro poco profunda, útil para hacer sofritos y platos especiales de la cocina cubana y 2. f. Hond. sartén (‖ recipiente de cocina." Mmmm, yo nunca antes había oído la palabra freidera, con la e, así que supongo que los tabasqueños, a diferencia de los hondureños, nunca nos anduvimos con titubeos a la hora de decirle al pan pan, al vino vino y a la fridera...fridera.
Tristemente, no encontré ninguna de las dos palabras en los diccionarios anteriores o "históricos", gloriosamente disponibles en línea, y gratis (esos de la Real Academia tienen un espíritu bastante democrático. Larga vida al rey). ¿Eso qué significa? ¿Que fr[e]idera es un americanismo? Tomando en cuenta que viene del regionalísimo verbo "freír", lo dudo...pero bueno, el que existan meseros no significa que en todos lados mesereen, a pesar de la insistencia de un locutor yucateco que oí en la radio cancunense hace como 15 años. El caso de las frideras sigue abierto.
Uno de mis objetivos hace un mes, cuando abrí este blog, era tomarme un poco más en serio mi interés por el origen de muchas de las palabras que oí en mi infancia y luego, ya nunca más. Según yo, había básicamente dos posibilidades: o se trataba de arcaismos, como descarmenar, o de regionalismos, como turuntunear (hasta que se demuestre lo contrario). Fridera me suena mucho más a arcaismo, pero entonces ¿por qué la omitieron todos los diccionarios Reales y Académicos de los siglos XVIII y XIX? Mi única y confusa pista es la primera mención a "sartén", que data de la edición de 1739 y se define como "Vafo de hierro redondo, con el fuelo plano, con alguna diminución á la parte inferiór, y un mango largo para poderla tener sin quemarfe, y firve para freír, ó toftar alguna cofa. Viene del latino sartago, nis."
Quedé más confundida. El que la palabra "sartén" no apareciera sino hasta bien entrado el XVIII sería una sugerencia de que, aunque el diccionario la omitiera, la palabra fridera habría estado en uso hasta el siglo XVIII, cuando la desplazó "sartén", pero el origen latino de esta última sugiere que, de hecho, su existencia es anterior al siglo XVIII.
Por otro lado y haciendo uso de otra megalicencia metodológica, tengo la impresión de que la población tabasqueña de hoy (o de ayer, de antes del efecto globalizador a pequeña escala que trajo Pemex) desciende, en buena medida, del mestizaje de los locales con migrantes europeos de la segunda mitad del siglo XVIII. Otra buena pregunta es si los europeos -sobre todo españoles, pero también italianos y, en menor medida, franceses y hasta ingleses y alemanes- que llegaron a Tabasco lo hicieron directamente desde Europa o bien, después de haber pasado temporadas en otras partes de México...Pero, si éste hubiera sido el fenómeno predominante, ¿por qué hay tantas diferencias, en cuanto a palabras y acento, con el centro de México e incluso con Yucatán -al que Tabasco oficialmente perteneció por laaaaargo tiempo? ¿Qué sugiere esto? ¿Una relación mucho más directa con Cuba? Qué hábil soy para complicarme la vida...incluso con unas simples frideras.

2 comentarios:

  1. En mi ciudad "Medellín-Colombia" aquellos utensilios que sirven para freír papas, plántanos, carne y demás alimentos grasosos (que tan generosamente se alojan en nuestras caderas y abdomen…) empleamos los siguientes términos: sartén, freidor, paila, cacerola ésta última de dimensiones más pequeñas pero igual para freír.
    El término “paila” además de emplearse para freír se utiliza en contextos informales de diálogos en los que denota estados críticos o graves de una persona u acción, eje. Ángela perdió el examen de matemáticas, “ella está paila en ese curso”. Nuestro equipo de futbol salió de la clasificación “estamos paila”.

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  2. Muchas gracias! Por qué no haces un blog sobre eso ;)? Eres la segunda persona que me demuestra que hay cosas inesperadamente en común entre el sur de México y Colombia! Viva Colombia!

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