domingo, 28 de diciembre de 2008

Lorenzo Meyer (y yo)

La primera columna suya que leí, sin saber nada de él, fue a fines del 2000. Fue mera casualidad. Citaba una encuesta del Reforma (qué raro) y hacía una reflexión que me encantó acerca de las implicaciones de la democracia, cuando la mayoría no tiene la razón.
Olvidé su nombre y el día de la semana en que la había leído, pero me pasé muchos meses leyendo el Reforma, tratando de identificar, sólo por la manera de escribir, al autor que tanto me había impactado. Al fin lo encontré, y poco después descubrí que se trataba, con justa razón (por cierto, no creo en la objetividad y me declaro absolutamente incapaz de ser objetiva hablando de alguien a quien admiro tanto), de uno de los historiadores-politólogos más respetados de México, a pesar de ser incomodísimo para el poder y el orden de cosas establecidos.
Llevaba años leyéndolo cuando empecé a verlo en Primer Plano. La primera vez no podía creerlo: ¿mi intelectual de cabecera era un señor tan normal, cuya voz no estaba educada para la televisión, ni pretendía impresionar a nadie?
Hace poco más de 2 años me decidí a escribirle. La enorme sorpresa, su respuesta casi inmediata, breve pero muy amable. Le escribí algunas veces más, y siempre obtuve respuesta, así que a fines del 2006 fui a verlo al Colmex. Sin cita, sin saber si lo encontraría, temiendo que el héroe manifestara toda su condición humana y se me desmoronara un poco, o un mucho...pero para nada.
Una plática de 10 minutos, pude decir lo mucho que lo admiro y advertir que no se ha dado cuenta de que es Lorenzo Meyer, no se toma demasiado en serio los elogios y sí tiene una naturalidad que me pasma en alguien con una vida como la suya.
Desde niña tuve unos cuantos héroes vivos, que no aguantaron el paso del tiempo. Idealicé a gente de carne y hueso, y después crecí y me sentí decepcionada por la realidad. Lorenzo Meyer no lo sabe, pero me ha acompañado en las últimas jornadas de un largo viaje personal, y me ha enseñado que uno puede acercarse un poquito a sus héroes...y seguir admirándolos.

2 comentarios:

  1. Me acuerdo cuando me contaste esta historia, que bueno que la compartes.

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  2. Y esta es viejita, Bertiux....falta cuando citó a Pedro Vargas, en su nombramiento como emérito del Colmex ("muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido") y cuando me firmó un libro "con gran afecto", jaja....¿¿¿cómo no lo voy a querer???

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