viernes, 20 de febrero de 2009

La estructura ausente

Así se llama un libro de Umberto Eco que seguramente nunca leeré, pero sí tiene algo que ver con este post. Es una introducción a la semiótica y aquí intentaré introducirme por los escurridizos terrenos de algunos de mis códigos familiares.
Este post empezó hace como una hora, cuando fui al súper teniendo antojo de mejillones enlatados "al natural" (bueno sí, la sal es natural...incluso si le ponen casi la misma cantidad que de mejillones, gramo por gramo). Qué bueno que los compré una y otra vez el año pasado. Como solía ir al súper los sábados a mediodía, se convertían, mezclados con arroz rojo, dip de aceitunas negras, cilantro, limón, chile y tomate/espinacas/pepino (de pronto entiendo por qué mi papá dice que me encanta la comida llena de accesorios) en mi comida rápida del mismo sábado...más el postre. La lata costaba 15 pesos, lo recuerdo bien. Por ahí de octubre, desaparecieron misteriosamente, reaparacieron a 25 pesos y ahora llevan meses ausentes del anaquel. Los que sí están son sus primos, los mejillones en escabeche, ¡¡a 50 pesos la lata!!
Para variar, esta mini historia doméstica me lleva a Villahermosa, o más allá, a Macuspana. A mi abuelo que no conocí, pero cuya huella adivino en una multitud de ideas, actitudes y gustos de mi mamá. A ella le encantan los ostiones, ya sea en escabeche o ahumados (curiosamente, casi nunca la he visto comerlos, quererlos frescos, a pesar de que se pueden conseguir en Paraíso, a una hora de Villahermosa). También, para ocasiones especiales, el abulón. Ella misma me ha contado que esos eran gustos de mi abuelo. Siempre los como con ella (el chiste es también la compañía) a media tarde, a veces con la sangría que tan bien le queda y de inmediato la atmósfera cambia, todo se vuelve más feliz y relajado. En esos ratos tenemos pláticas distintas a las de siempre, de pronto siento que la conozco mucho más.
Nunca le he preguntado a mi mamá si ella asocia ese darse gusto con ostiones y abulones a tardes así de relajadas que haya pasado con su papá. Quizá no, porque apenas tenía 18 años cuando él murió y su relación era mucho más solemne que la mía con mi papá. Pero quiero pensar que, de alguna manera, mi abuelo, lo mejor de su relación con mi mamá, sí está presente en ese ritual.
Los sabores que nos gustan cuentan nuestra historia. Los gustos de mi papá van en dos sentidos distintos: él es feliz de comer cualquier cosa que le hayan dado de niño, siempre que sepa exactamente igual a como sabía en su infancia. También es feliz comiendo otras cosas, pero esos gustos ya no tienen nada que ver con la nostalgia: tiene que ser natural, no demasiado ajeno y estar bien sazonado, o no le gustará.
Los ostiones y el abulón no me saben a ostiones y abulón, sino a estructura familiar, o más bien, a cariño maternal. Quizá por eso nunca los compro, siempre espero a que me los invite mi mamá, cuando estoy en su casa. El otro día le dimos la vuelta a la experiencia, cuando ella me visitó y comimos mejillones que yo había cocinado. Quedaron bien, pero no he vuelto a hacerlos, creo que la estoy esperando, para asegurarme de que sepan igual que en su visita.
Dice Fer, mi amiga consteladora, que los lazos familiares intergeneracionales existen -y son muy fuertes- incluso con los familiares a los que no conocimos. Desde hace mucho he querido saber cómo era mi abuelo y he ido armando mi rompecabezas a partir de los recuerdos fragmentados de los que lo conocieron. No sé qué tan cercano a la realidad sea ese rompecabezas, armado con mi versión filtrada de la memoria también filtrada de mis papás, de mi abuelita, de mis tíos.
En todo caso, creo que Fer tiene razón. El ritual de las tardes de ostiones y abulón, ahora enriquecido con mejillones, no sólo me acerca a mi mamá: también nos acerca a las dos a mi abuelo ausente.

2 comentarios:

  1. Que lindo!!, a mi me pasa algo super parecido con mi abuelo que no conoci. Siento que he tomado mucho de el por mi mama. Ella siempre dice: como decia tu abuelo..." "por que tu abuelo lo que hacia era..." y asi es que lo he llegado a conocer. Otro tema para las megalicencias metodologicas.

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  2. Querida B, creo que ya es hora de que saques del closet a la bloguera que llevas dentro! Estoy segura de que tienes muuuucho que escribir. Ya anímate!

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